
Una mirada auténtica cómo fotógrafa de bodas
Una de las preguntas que más me hacen durante las reuniones es:
«¿Cuánto tiempo dura la previa del novio?»
«Mi novio no quiere previa, no le gustan las fotos…»
Y sí, lo entiendo. Es más común de lo que imaginan. Como novias, estamos llenas de emoción. Queremos capturarlo todo: la presencia de nuestras amigas, nuestras hermanas, nuestra familia más cercana. Queremos vivir ese momento previo entre nervios y alegría, con música, risas, una copa en la mano y ese vestido que tanto hemos soñado usar. Queremos vernos radiantes, sentirnos acompañadas y, sobre todo, tener recuerdos de ese instante tan nuestro. Yo he estado en ese lugar y te entiendo perfectamente.
Pero luego, cuando pensamos en nuestro compañero de vida, muchas veces nos topamos con la famosa practicidad masculina —sí, esa que parece no tener mucho interés en la cámara, en posar, o incluso en detenerse demasiado tiempo antes de la ceremonia.
Mientras nosotras vibramos en mil emociones… ellos están frescos como una lechuga, con todo bajo control y un poco intimidados a la vez por la idea de «tener una cámara encima».
Y está bien. Es completamente normal. Seamos honestas, la preparación de los novios suele ser breve: se bañan, se visten, se ponen perfume y listo. Por eso muchas veces se siente innecesario hacer fotos de ese momento. Pero aquí viene lo lindo: ellos también merecen vivir su previa. A su manera, con su lenguaje y sus tiempos.
He tenido novios que se han casado en la playa y, literalmente, una hora antes de la ceremonia estaban en el mar con sus amigos: frescos, relajados, riéndose, disfrutando del momento. Mientras tanto, nosotras llevamos varias horas entre maquillaje, peinado, emociones, mensajes, coordinación… y un vestido que requiere casi una coreografía para entrar en él.
Definitivamente, estoy completamente de acuerdo con esa frase que dice:
«En una boda… sé el novio.» 😄
La previa del novio suele durar entre 30 a 45 minutos. Y sí, es cierto que encontrar a un novio que ame las fotos es raro, pero cuando logramos crear un ambiente relajado, auténtico y espontáneo… todo cambia.
Mi consejo: invítalo a compartir ese rato con sus mejores amigos. Que haya una copa, una broma interna, un poco de música. Que lo acompañe su papá, su hermano o ese amigo que hizo de cupido entre ustedes. Hay muchas formas de hacer que ese momento tenga sentido para él. Y aunque no lo diga, créeme que lo va a recordar con el corazón.
La clave está en cambiar la percepción: no se trata de posar ni de estar estático frente a la cámara. Se trata de documentar lo que realmente sucede, sin artificios.
Cuando las parejas se reúnen conmigo y hablamos de cómo será su boda, suelo contarles que mi forma de trabajar es distinta. Lo que hago no es simplemente tomar fotos, sino captar lo que emerge: abrazos, miradas, carcajadas, silencios, gestos. La fotografía, para mí, es una conversación. Y eso también aplica a ellos.
Así que si estás organizando tu boda y te preguntas si vale la pena fotografiar la previa del novio, mi respuesta es: sí, absolutamente, pero siempre desde su lenguaje. Porque esos momentos también merecen ser contados.
Donde disfrutarán en todo momento de su boda sin poses incómodas y el resultado será el reportaje acerca de como se veía y sentía en su boda el amor.